Entre el Bugey y Saboya: el paisaje detrás del vino (Pack Julio)


Coucou!!!

El nuevo pack de Julio está disponible, pero hay muy pocas unidades!!!


A veces basta abrir una botella para regresar a una carretera secundaria, a una conversación en una bodega o a un paisaje que se quedó grabado en la memoria.

Eso nos ocurrió hace unos días al probar Haut Les Coeurs 2024, de Charlotte Sonjon.

Sin haber tenido todavía la oportunidad de visitar su bodega, el vino nos llevó inmediatamente a un viaje que hicimos el año pasado por los Alpes franceses. Un viaje que comenzó en el Bugey y terminó recorriendo las orillas del Lac du Bourget, en Saboya.

Aunque Raphaël Bartucci y Charlotte Sonjon pertenecen a generaciones distintas y elaboran vinos muy diferentes, ambos comparten una misma forma de entender el oficio: escuchar al viñedo antes que imponer una receta, trabajar con paciencia y dejar que el paisaje sea quien hable.

Y quizá por eso, antes de hablar del vino de Charlotte, merece la pena volver por un momento al inicio de aquel viaje.


Una mañana en el Bugey

En 2024 visitamos a Raphaël Bartucci en Mérignat, un pequeño pueblo del Bugey, situado entre el Jura y Saboya.

Fue una de esas visitas que no impresionan por el tamaño de la bodega ni por la espectacularidad del lugar, sino por la serenidad con la que todo sucede.

Raphaël lleva más de cuarenta años haciendo vino. Mucho antes de que expresiones como vino natural o mínima intervención se popularizaran, él ya había decidido que su trabajo consistía en acompañar al vino, no en dirigirlo. Desde mediados de los años ochenta cultiva sus viñas sin herbicidas ni productos de síntesis y fue uno de los pioneros de la agricultura ecológica en el Bugey.

Su proyecto sigue siendo diminuto. Apenas unas pocas hectáreas repartidas en pequeñas parcelas sobre suelos calcáreos que recuerdan inevitablemente al vecino Jura. No es casualidad que entre sus variedades aparezca la Poulsard, una uva íntimamente ligada a ese paisaje.



Durante la visita nos explicó cómo acompaña las fermentaciones de su Cerdon elaborado por método ancestral. No hablaba de protocolos ni de tecnología, sino de observar el vino cada día, controlar la temperatura de forma artesanal y adaptarse a lo que cada fermentación necesita. Era evidente que, para él, cada depósito tiene su propio ritmo.

Su Cerdon refleja perfectamente esa filosofía.

Elaborado a partir de Gamay y Poulsard, combina fruta roja fresca, un dulzor natural perfectamente integrado, una acidez vibrante, una burbuja finísima y tan solo 7 grados que lo convierte en uno de esos vinos capaces de desaparecer de la copa mucho antes de que uno sea consciente.

En un momento en el que la palabra artesano parece haberse convertido en un recurso de marketing, conocer a Raphaël fue un recordatorio de que todavía existen elaboradores para quienes esa palabra no necesita explicación.

Fue una bonita mañana.

Y el mejor comienzo posible para seguir nuestro camino hacia Saboya.


El paisaje cambia... la filosofía permanece


Apenas unas horas separan el Bugey del Lac du Bourget, pero el paisaje va transformándose poco a poco.

Las montañas se abren.

Aparece el agua.

La luz cambia constantemente.

Y uno empieza a entender por qué estos territorios, tradicionalmente discretos, están viviendo uno de los momentos más interesantes de toda Francia.

No pudimos visitar a Charlotte Sonjon durante aquel viaje.

Sin embargo, al abrir una botella de su Haut Les Coeurs 2024, tuvimos la sensación de regresar inmediatamente a aquellas carreteras.

Porque sus vinos hablan exactamente de ese paisaje.


Charlotte Sonjon, la elegancia silenciosa de Saboya

Originaria de Annecy, Charlotte no comenzó su carrera en el mundo del vino.

Ingeniera agrícola de formación, trabajó durante varios años en el sector medioambiental antes de decidir cambiar de rumbo y estudiar Viticultura y Enología en Montpellier. Después llegaron las experiencias en Provenza y, finalmente, el regreso a Saboya para trabajar junto a referentes como Domaine de Chevillard y Les Côtes Rousses.

En 2019 asumió el cultivo de unas empinadas parcelas con vistas al Lac du Bourget, y en 2021 nació oficialmente su proyecto.

Hoy trabaja apenas cuatro hectáreas repartidas entre Jacquère, Altesse, Chardonnay, Aligoté, Pinot Noir, Gamay y Mondeuse.

Un proyecto pequeño.

Muy personal.

Y profundamente ligado a su territorio.

Lo que hace único este rincón de Saboya es el propio lago.

Su enorme masa de agua actúa como regulador térmico y crea un microclima sorprendentemente suave, hasta el punto de que esta zona recibe el sobrenombre de "la Niza de Saboya". Junto a las viñas crecen cítricos, olivos y otras especies mediterráneas mientras, al fondo, los Alpes permanecen nevados durante buena parte del invierno.

Ese contraste entre tensión alpina y suavidad lacustre aparece después en cada uno de sus vinos.

Charlotte cultiva sus viñas siguiendo prácticas ecológicas, vendimia manualmente y trabaja en bodega con la mínima intervención posible. Las fermentaciones se realizan con levaduras autóctonas y únicamente añade una dosis muy pequeña de sulfuroso en el embotellado para garantizar la estabilidad del vino durante su conservación, sin modificar su carácter.

Cuando le preguntaron por su estilo respondió con una frase que resume perfectamente su forma de entender el vino:

"Nunca he hecho vinos exuberantes. No es mi identidad. Soy más discreta."

Y eso es exactamente lo que encontramos en sus botellas.

No buscan impresionar.

Buscan emocionar.

Haut Les Coeurs 2024

El vino que hoy queremos compartir nace de una parcela situada en la parte alta de Chautagne, plantada exclusivamente con Jacquère, la variedad blanca más emblemática de Saboya.

Tras un prensado directo, el vino envejece sobre lías en una combinación de depósitos de acero inoxidable y barricas usadas, buscando preservar toda la pureza de la fruta mientras gana textura y profundidad.

En nariz aparecen notas de ralladura de limón, flores blancas y fruta de hueso acompañadas de un delicado carácter mineral.

En boca sorprende por su precisión.

Tiene una textura sedosa, una acidez vibrante y un final largo, limpio y salino que invita inmediatamente a volver a servir otra copa.

Con apenas 10,5 % de alcohol, demuestra que la profundidad no depende de la potencia, sino del equilibrio.

Es un vino de montaña.

Pero también de lago.

Y esa dualidad es precisamente lo que lo hace tan especial.

Un paisaje, dos generaciones

Al recordar aquel viaje nos damos cuenta de que Raphaël Bartucci y Charlotte Sonjon representan dos momentos distintos de la viticultura alpina.

Raphaël es uno de esos artesanos que abrió camino hace décadas, demostrando que era posible trabajar de otra manera, respetando los ritmos de la naturaleza cuando muy pocos lo hacían.

Charlotte pertenece a una generación que recoge ese legado y lo interpreta con una sensibilidad contemporánea, demostrando que Saboya vive hoy uno de los momentos más apasionantes de su historia.

Sus vinos son diferentes.

Sus trayectorias también.

Pero ambos nos recuerdan algo esencial.

Los grandes vinos no nacen de la tecnología ni de las modas.

Nacen de personas que conocen profundamente su paisaje y tienen la humildad suficiente para dejar que sea él quien hable.

Esperamos que disfrutéis de Haut Les Coeurs 2024  y Bugey Cerdon 2025 tanto como nosotros.

Porque, a veces, una botella también puede ser la mejor manera de volver a viajar.

Salud

*El precio de este pack es de 53€

Carlos


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